Convocatoria

¡ASÍ SE VIVIÓ LA SEMANA DE INVESTIGACIÓN 2026 EN LA FACULTAD DE ARTES ASAB!

Plazo de inscripción: 14/09/2026

Fecha de realización: Septiembre 14, 2026


Descripción del proyecto

Los días martes 18 y miércoles 19 de agosto de 2026, la Biblioteca Antonio Nariño fue sede de la Semana de Investigación para la Facultad de Artes ASAB. En cabeza de Juan Fernando Cáceres, coordinador de la Unidad de Investigación, se orientó el tema central que tomaría lugar en este congreso: la actualización de las líneas de investigación de nuestra facultad en articulación con las reformas universitarias en curso.

El primer momento del día correspondió al conversatorio “Entre líneas de la Facultad de Artes”, un espacio de socialización sobre las prácticas y los productos de las líneas de investigación y su relación directa con sus grupos y semilleros adscritos. Cuatro docentes se permitieron presentar sus proyectos: (1) Mónica Suárez habló sobre “Escrituras creativas expandidas”, un proyecto que atraviesa disciplinas y reflexiona alrededor de la poesía y su formato escrito que se traslada a otros espacios. (2) Manuela Jara hizo ponencia con su proyecto “El hilo de la escucha”, una propuesta que se pregunta por la escucha corporal en relación con la vibración táctil del sonido, donde las vibraciones sonoras expanden las posibilidades de escucha. (3) Santiago Niño platicó sobre “Prácticas musicales de los músicos firmantes de las FARC", un proceso de investigación de varios años sobre las prácticas de músicos adscritos a los procesos de desmovilización y su incidencia con el territorio y la identidad bajo un marco de transformación durante los acuerdos de paz en Colombia. (4) Por último, Álvaro Hernández presentó “De la siringa a la maraña", un proyecto conectado con las iniciativas de paz del gobierno y las discusiones ambientales contemporáneas que nace desde el texto dramático El silencio del salvaje: viaje interior por los laticíferos de la siringa (2014).

En un segundo momento, se planteó un espacio de reflexión y debate sobre qué prácticas de investigación, creación e innovación realizan los grupos y semilleros y cómo estas se relacionan con las líneas de investigación de la Facultad de Artes ASAB. Los antecedentes y diagnósticos se hicieron fundamentales: durante 2023 y 2025 se realizó un mapeo sobre los aspectos funcionales de las quince líneas de investigación mediante mesas de trabajo. Se encontró que las quince líneas de investigación presentan distintos niveles de desarrollo, actividad y consolidación. Algunas cuentan actualmente con docentes que ejercen su liderazgo y desarrollan encuentros y acciones orientadas a su fortalecimiento continuo; otras se encuentran en proceso de fortalecimiento y reactivación, mientras que varias no registran actualmente un liderazgo docente específico ni actividades asociadas a su desarrollo. Además, se señala como punto crítico que, de esas 15 líneas de investigación propuestas por la facultad, existen solo 14 grupos de investigación, los cuales presentan niveles desiguales de sistematización: aunque algunos grupos se muevan activamente, no logran estructurar la información. Las demás, en cambio, sí movilizan a sus integrantes para reportar la información en los sistemas de la universidad y de Minciencias. Estos datos evidencian la necesidad de concentrar mejor los intereses de las líneas, grupos y semilleros para dinamizar la investigación de la facultad.

Parte de resolver los puntos críticos es reconocer las nociones principales del problema a tratar. La discusión, entonces, se orientó hacia la definición de línea de investigación, entendiéndose como una agrupación de intereses, ya sea temáticos, conceptuales, creativos o prácticos, ocurridos en la facultad a través del trabajo de los grupos de investigación. El fin de este ejercicio central es el del consenso por identificar qué interesa realmente a estos grupos y, de paso, cuestionar si las denominaciones muy amplias sí se justifican o terminan diluyendo el perfil investigativo de la facultad. En referencia a esto último, se expandió la discusión con un análisis que llamó la atención: un estudio de más de 1.500 productos de investigación de la facultad en los últimos cinco años permitió identificar los conceptos más recurrentes en los proyectos. Aquí se iluminaron palabras como danza, teatro, género, migración, cuerpo, mujeres, música, dramaturgia, análisis de formas, corporeidades, ensamble, sociedad y encuentros.

En ese vaivén de datos y opiniones, se proyectó buscar estrategias para que las prácticas investigativas surgidas desde los pregrados alimenten líneas consolidadas con mayores posibilidades de gestionar recursos y espacios de investigación, creación, articulación y divulgación. Con el fin de evitar sostener líneas amplias y abstractas, una mejor organización podría permitir pensar en macroproyectos con acceso a recursos más amplios, dando mayor posicionamiento regional y nacional a la investigación-creación. Al final, el reto principal del ejercicio se formula alrededor de encontrar un equilibrio asentado sobre la diversidad de intereses en los grupos investigativos: no se trata de fijar un número cerrado de líneas, sino de construir un consenso operativo.

Esta jornada finalizó con un taller de nociones básicas de propiedad intelectual propuesto por la ODI. Orientado hacia el contexto de las artes, se buscó aquí fortalecer las capacidades de estudiantes y docentes frente a los conceptos jurídicos de derechos de autor y su aplicación en los procesos de investigación-creación. Este espacio permitió un taller enfocado en reconocer el conjunto de normas que protegen a los creadores de obras artísticas en tanto se autoriza o prohíbe su uso. La Oficina de Investigaciones, en calidad de sus representantes, asesoró también en los procesos para registrar obras de forma gratuita en la plataforma “Registro en Línea” de la Dirección Nacional de Derechos de Autor (DNDA) de Colombia.

En la segunda sesión del día miércoles 19 de agosto se planificó un encuentro en tres grupos focales con el fin de reducir significativamente las 15 líneas de investigación. Las apuestas debían ser ahora más concretas a través de diálogos y reflexiones propuestas en conjunto. La configuración del espacio orientó tres mesas señalizadas para trabajar, en un primer momento, a partir de los insumos entregados: el primero, la descripción de cada una de estas líneas; el segundo, el análisis de palabras clave en los grupos de investigación, en el cual se indicaba la recurrencia y frecuencia absoluta de los principales conceptos; el último, la recopilación normativa sobre la definición de línea de investigación a partir de cuatro documentos institucionales.

Los tres grupos trabajaron alrededor de cuatro preguntas: ¿cuáles líneas están funcionando y cuáles no? ¿Cuáles habría que recuperar o eliminar? ¿Cuáles podrían convertirse en sublíneas de otras más amplias? Y, ¿hasta dónde es posible precisar definiciones y justificaciones de estas líneas? Cada mesa mantuvo diálogos en los que se revisaron las definiciones de cada línea, se agruparon según sus características disciplinares u operativas e identificaron problemas a lo largo del proceso. En general, se abarcaron constantemente las nociones de producto, su clasificaciones, la operatividad, la frecuencia y las apuestas de la facultad. Algunos docentes optaban por agrupar líneas independientes y convertirlas en núcleos temáticos; otros buscaban rastrear qué grupos y qué temas permanecerían en las nuevas agrupaciones condensadas y otras directrices revisaron repetidamente las líneas y dimensiones curriculares de la Maestría en Estudios Artísticos.

Más tarde, la socialización de cada mesa permitió diálogos abiertos, posturas y preguntas para el futuro. La participación continua de voces de investigadores como Pedro Pablo Gómez, Jorge Peñuela, Dubián Gallego, Laura Páramo, Francisco Castillo, Álvaro Hernández, Sandra Ortega, Andrés Corredor, Elizabeth Garavito, entre otras, estimuló el debate. Los resultados advirtieron algunas preocupaciones por la fusión de las líneas: se debe acudir a un acuerdo real y mutuo entre las comunidades académicas que las habitan. Además, se cuestionó el funcionamiento de las nuevas líneas, pues si una subsume otras, algunas quedarán obsoletas y en ese sentido habría que revisar hacia dónde mutan y cómo mutan. Se advirtió también sobre la memoria institucional, ya que estas líneas existentes cargan con memorias de más de una década; habría entonces que revisar si la reasignación modifica historias. Al cierre de la socialización se insistió en la importancia de definir la operatividad de estas líneas: es fundamental revisar su liderazgo continuo, de lo contrario, los grupos seguirán trabajando como lo han hecho hasta el momento y el ejercicio no tendrá alcances efectivos.

Al final, Juan Fernando Cáceres recogió todos los planteamientos, posturas, preguntas y preocupaciones de la socialización para explicar las apuestas de un futuro próximo. Se sistematizará todo lo trabajado en las tres mesas junto con la documentación previa para construir, en equipo con la Unidad de Investigación, una propuesta que funcionará como base de una negociación con los semilleros y grupos de investigación. La decisión, por supuesto, no será cerrada. Hacia noviembre, la ruta consiste en revisar la documentación acumulada y cada una de las relatorías recolectadas en ambas jornadas para elaborar un documento claro y concreto sobre los términos a debatir. El compromiso marca un camino articulado que negocia equilibradamente y respeta la memoria de los proyectos concebidos en estos procesos. Esto, como una apuesta política de la facultad y no como un simple ejercicio de conteo.

Dirigido a

Comunidad universitaria Francisco José de Caldas.