Historia
La historia de nuestro grupo de investigación es un testimonio de dedicación y logros en la búsqueda constante del conocimiento y la excelencia en la investigación. Desde su fundación, hemos estado comprometidos con la exploración de nuevas fronteras en nuestra área de especialización y con la creación de un entorno que fomente la colaboración y la innovación. A lo largo de los años, hemos superado desafíos, alcanzado hitos significativos y contribuido de manera sustancial al avance del conocimiento en nuestra disciplina. Nuestra historia nos inspira a seguir adelante con determinación y pasión, impulsados por la convicción de que la investigación es una fuerza poderosa para el cambio y el progreso.
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La trayectoria del Grupo de Investigación Arte Danzario se ha consolidado como la columna vertebral de la danza en nuestra facultad, iniciando en el año 2000 con una etapa fundacional liderada por las maestras Doris Elena Orjuela, María Teresa García y Marta Ospina. Este periodo inicial fue decisivo, pues se centró en un ejercicio investigativo profundo destinado a distinguir las prácticas de formación y las dimensiones estéticas de la danza dentro del campo de las artes escénicas.
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El esfuerzo inaugural del grupo de investigación y el trabajo de todos los maestros y maestreas culminó con la creación de un currículo pertinente que dio origen y sustento al Proyecto Curricular Arte Danzario, el cual obtuvo su registro calificado e inició operaciones en 2011.
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Durante esta primera década , el grupo experimentó una fase de consolidación bajo un liderazgo rotativo entre sus fundadoras, quienes alternaron la dirección investigativa con la gestión administrativa titánica que demandaba un programa en crecimiento, logrando expandir su impacto hacia redes internacionales y estudios de posgrado.
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Actualmente, el grupo transita hacia un relevo intergeneracional estratégico, donde la dirección actual asume la responsabilidad de preservar este legado histórico mientras las maestras fundadoras se enfocan en investigaciones de alta profundidad o culminan su ciclo activo. Este tránsito, lejos de ser una simple sucesión, representa un compromiso por asegurar la transferencia de autoridad académica y la sostenibilidad de los estándares de excelencia ante los nuevos retos del cuerpo docente, garantizando que el grupo siga siendo el único y principal motor de reflexión intelectual para la comunidad de danza.












